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jueves, 1 de octubre de 2020

Stalin y la Rusia eterna

El otro día encontré en Internet este icono de Stalin, en el que aparece con la cruz en la mano derecha, una aureola e iluminado por el Espíritu Santo. A izquierda y derecha de su imagen tenemos dos episodios de su vida: la visita a la Matrona Nikonova en 1941, y su muerte, que el autor del icono atribuye a médicos judíos, aludiendo al complot de los médicos, detonante de la última purga ideada por Stalin.


La Matrona Nikonova es santa (staritsa) de las iglesias ortodoxas rusa y rumana. Nació sin ojos, y desde pequeña se le atribuyó el don de la profecía y la sanación. Murió en 1952 (se dice que predijo su muerte con tres días de antelación), y hoy en día hay que hacer de tres a cuatro horas de cola para hacer una breve visita a su tumba.

El episodio representado a la izquierda del icono sucedió al principio de la invasión alemana de la Unión Soviética. En aquel momento, Stalin dudaba entre huir de Moscú para evitar ser capturado por los nazis, o permanecer en la ciudad. Se dice que Stalin visitó a la Matrona en busca de consejo, y que ésta le aseguró que si Stalin permanecía en Moscú, la ciudad no sería conquistada por los alemanes. En este enlace hay una narración detallada del episodio, de dudosa verosimilitud.



Esta imagen, expuesta en una iglesia del distrito de San Petersburgo, muestra con más detalle el episodio. Según Evstafy Zhakov, portavoz de la iglesia ortodoxa rusa, Stalin es "uno de los padres de la nación rusa, por malvado que sea" (fuente).

La escena de la derecha del icono atribuye la muerte de Stalin a médicos judíos. Aquí se mezclan dos episodios de la vida de Stalin: su muerte y el complot de los médicos. En 1952, dos años antes de su muerte, nueve médicos de origen judío fueron acusados de recetar tratamientos inadecuados a altos miembros del Partido y del Ejército, para acabar con sus vidas. Stalin aprovechó este presunto complot de los médicos para iniciar una purga. Ésta se inició en un discurso de Stalin en el Politburó en diciembre de 1952:
Todo sionista es agente del espionaje estadounidense. Los nacionalistas judíos piensan que su nación fue salvada por los Estados Unidos, allá donde ellos pueden hacerse ricos y burgueses. Piensan los judíos que tienen una deuda con los estadounidenses. Entre los médicos, hay numerosos sionistas.
Es el inicio de una campaña antijudía en los países del bloque comunista. Gran número de médicos judíos son arrestados en la Unión Soviética, en lo que se cree el inicio de una purga de los judíos en la Unión Soviética. Quizá este hecho influyó en que Stalin no recibiera asistencia médica en las primeras veinticuatro horas del derrame cerebral que tuvo el 1 de marzo de 1953, que le causó la muerte cuatro días más tarde. Lo cierto es que nadie del círculo inmediato de Stalin llamó a un médico ese día.

sábado, 5 de abril de 2014

El regreso (o no) del Imperio Ruso

En su libro Diplomacia, cuando habla de Rusia Kissinger nos dice que "Una de las tareas más formidables de la diplomacia es contener la caída de un imperio en decadencia" (p. 876). Los carroñeros se van acercando al animal a punto de morir. Mientras que en el siglo XIX se logró descomponer el imperio otomano sin conflicto bélico, la Primera Guerra Mundial representó, entre otras cosas, la lucha por los despojos del Imperio Austrohúngaro.

Esta visión de Rusia como potencia en decadencia parece formar parte de la doctrina actual del Departamento de Estado. El tiempo dirá si la anexión de Crimea por parte de Rusia corresponde a esta interpretación.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Lo que ha quedado del imperio de los zares

Manuel Chaves Nogales
Lo que ha quedado del imperio de los zares
Editorial Renacimiento. Sevilla, 2011
ISBN 978-84-8472-601-2
Edición de María Isabel Cintas

Por avatares de la vida, la administración de los derechos de la obra de Manuel Chaves Nogales quedaron en manos de la Diputación de Sevilla. Esta institución publicó la típica edición de obras completas que como es natural pasó desapercibida por el público. La publicación de A sangre y fuego por Libros del Asteroide puso a Chaves Nogales en el mercado, y desde entonces diversas editoriales han ido publicando partes de su obra. El prólogo de esta obra nos mostraba a Chaves Nogales como un liberal conservador, ajeno a la radicalización de la vida política española de la Segunda República (y del conjunto de Europa).

El libro recoge las crónicas sobre la emigración rusa en Francia publicadas en el diario Ahora entre el 27 de enero y el 22 de febrero de 1931, con las fotografías originales. Sorprende leer artículos de periódico en los que se habla de los emigrados rusos en presente de indicativo, pero la lectura es fluida y amena. Chaves Nogales nos cuenta qué fue del más de un millón de rusos expulsados de Rusia por la Revolución de Octubre, miembros de una elite que había dejado a Rusia en el furgón de cola de la civilización europea, sirviéndose del país como si fuera su finca particular.

El lector no echará de menos a casi nadie. Están los grandes duques, los militares del Ejército Blanco, los artistas y (casi todos) los escritores. Está también Rasputín y el noble ruso que le asesinó, y se nos cuenta la historia de la (presunta) gran duquesa Anastasia (años después se comprobaría que era una impostora).

En cuanto a los escritores, aparece Irène Némirovsky, una escritora judía ucraniana que tenía ya cierta fama en esa época. Fue asesinada, como tantos otros, en los campos de exterminio. Cayó en el olvido hasta que en 2004 se pudo publicar su novela Suite Francesa.

Lo único que podemos lamentar es que Chaves Nogales no pudiera ir a Berlín para entrevistar a esa joven promesa de la literatura que era entonces Vladimir Nabokov.

sábado, 16 de marzo de 2013

Arquitectura estalinista

Siguiendo con la serie sobre Stalin derivada de la lectura del libro de Anselmo Santos, hoy les traemos una selección de arquitectura estalinista. Como no podía ser de otra manera, el Secretario General tenía sus propias ideas sobre arquitectura, e incluso un estilo propio, el sovnovrok (nuevo rococó soviético).

La primera obra pública de Stalin en Moscú fue la Biblioteca Lenin, edificio de estilo clásico de los arquitectos Shchuco y Gelfreikh.


La Casa del Gobierno es un edificio de estilo constructivista,  con quinientos apartamientos de lujo amueblados del mismo modo. Es obra de Borís Iofán. Una de las ventajas de este edificio es que, al tener a toda la nomenklatura en un sólo edificio, resultaba más sencillo espiarlos a todos con micrófonos.


Según la conocida cita de Lenin, "comunismo es todo el poder para los soviets más la electrificación de todo el país". En la era estalinista, la Unión Soviética pasó de ser un país rural y atrasado a ser una de las grandes potencias mundiales. En esta foto tenemos una perspectiva de la acería de Magnitogorsk (antiguo Complejo Metalúrgico Stalin), sólo superada en su época por el complejo metalúrgico de Indiana, en USA.


En los países satélites hubo algunos intentos meritorios de superar el original. Es el caso de la Casa del Pueblo de Bucarest, actual Palacio del Parlamento Rumano. Es el edificio administrativo más grande, caro y pesado del mundo. Actualmente alberga las dos cámaras del parlamento rumano, y aún sobra sitio...


Y en este post no podemos olvidar la obra cumbre de la arquitectura estalinista: el metro de Moscú. En este enlace puede encontrarse una galería de fotos del metro con más arte en sus estaciones del mundo...