William Faulkner
Ensayos & Discursos
Capitán Swing. Madrid, 2012. 369 páginas.
ISBN 978-84-940279-4-9
Introducción, traducción y notas de David Sánchez Usanos. Prólogo de James B. Merriweather.
En este libro se recopila toda la obra de no ficción de William Faulkner: discursos, ensayos, prólogos, reseñas de libros y cartas públicas. Interesará sobre todo a los seguidores de este escritor, aunque también puede ser una buena introducción a la obra de un escritor que ha sido muy influyente en la literatura española, sobre todo a través de Juan Benet.
El libro incluye piezas de interés: el discurso del premio Nobel, artículos de prensa donde se posiciona sobre la cuestión racial y el Sur de Estados Unidos (en la época de Faulkner, todavía muy separado culturalmente del Norte), y la crítica a El viejo y el mar, de Hemingway ("El tiempo ha de mostrar que ésta es la mejor composición de cualquiera de nosotros, quiero decir de sus y de mis contemporáneos"). También incluye piezas a medio camino entre el ensayo y el relato, como la estupenda Mississippi. Finalmente, podemos leer la opinión de Faulkner sobre la Guerra Civil española:
Respecto a la edición, hay que decir que el libro está estupendamente maquetado, pero tiene fallos lamentable de edición. En la página 328 aparece un "Tubo que irse", y dos "trozitos" de papel en la página 340, que hacen bastante daño a los ojos.
jueves, 12 de septiembre de 2013
miércoles, 4 de septiembre de 2013
Inventario Agosto 2013
Libros comprados
César Molinas
Qué hacer con España: Del capitalismo castizo a la regeneración de un país
Qué hacer con España: Del capitalismo castizo a la regeneración de un país
Jonathan Littell
Les bienveillantes
Me temo que he caído en la fascinación por el Tercer Reich. Y con un libro de más de 800 páginas (en la edición original) y en francés, nada menos.
Libros leídos
Daron Acemoglu, James A. Robinson
Por qué fracasan los países: los orígenes del poder, la prosperidad y la riqueza
Editorial Deusto. Barcelona , 2012. 608 páginas (edición Kindle). Traducción de Marta García Madera.
ISBN 978-84-234-1301-0 (epub)
En este libro se expone, quizá de forma demasiado reiterativa, la teoría de Acemoglu y Robinson sobre el progreso social y económico. Puede sintetizarse del modo siguiente:
Las instituciones políticas determinan las instituciones económicas. En la mayoría de países, existen instituciones políticas extractivas dan lugar a instituciones económicas extractivas, por las que una élite que ostenta el poder político captura (roba) las rentas obtenidas en el país. Ejemplos extremos: la mayoría de países de África o las repúblicas de Asia Central. En ocasiones, se dan instituciones políticas inclusivas (aseguramiento de los derechos de propiedad, acceso al poder político no restringido a una élite), que dan lugar a instituciones económicas inclusivas, que aseguran crecimiento económico sostenido mediante la innovación y la destrucción creativa. Ejemplos: el Reino Unido desde la Revolución Gloriosa, Estados Unidos, la República Romana.
La teoría es interesante, aunque no exenta de críticas. No soy yo el más indicado para articularlas, pero ahí van algunas:
China: aparentemente conviven instituciones políticas extractivas con instituciones políticas inclusivas. Según sus autores, este sistema es inestable a largo plazo. Veremos.
La existencia de mecanismos extractivos en sociedades inclusivas. Por ejemplo, el Reino Unido desde Margaret Thatcher. O el mismo Imperio Británico. ¿En qué medida la prosperidad del Reino Unido viene de explotar a sus colonias en los siglos XVIII y XIX?
Las sociedades inclusivas no son proclives a dejar a otras sociedades ser inclusivas. Es el caso de Holanda o Gran Bretaña con sus imperios coloniales (en el libro aparecen ejemplos de estas prácticas). Y no olvidemos que para los autores, el marco para el establecimiento de instituciones económicas inclusivas es el Consenso de Washington.
César Molinas
Qué hacer con España: Del capitalismo castizo a la regeneración de un país
Ediciones Destino. Barcelona, 2013. 304 páginas.
ISBN 978-84-233-4697-4
En Septiembre de 2012, César Molinas publico en EL PAÍS su artículo Una teoría de la clase política española. Este libro es hijo de este artículo, o más bien el artículo es un avance del libro. La tesis del autor es que la legislación electoral española, pensada en la transición para reforzar los partidos políticos, ha dado lugar a una clase política extractiva en España, donde prevalece un capitalismo castizo basado en la connivencia entre la clase política, grandes empresas privatizadas y constructoras y el sistema financiero, controlado en parte por el poder político a través de las cajas de ahorros. Para acabar con este sistema, el autor propone reformas de las instituciones políticas, estableciendo un sistema electoral mayoritario, el desmantelamiento del Estado del Bienestar (para el autor, el sistema político ha de limitarse a dar oportunidades a la población de asegurarse su subsistencia a largo plazo) y un plan Marshall para la investigación y la I+D.
Es difícil no estar de acuerdo en el diagnóstico, pero las soluciones propuestas son cuando menos controvertidas. Tampoco es difícil estar de acuerdo en la importancia de la I+D en el desarrollo económico, pero la cuestión del impacto del sistema electoral en el desarrollo económico es algo más controvertido (véase este post de Politikon, donde se trata el tema de forma menos esquemática). Y si se me permite acudir a la anécdota sobre la cuestión del estado del bienestar, hablen con alguien que viva en un país escandinavo, y luego con alguien que viva en el Reino Unido.
Es interesante cotejar las ideas del libro con el currículum del autor. César Molinas se ha dedicado a la economía financiera (ha trabajado para Merrill Lynch, es socio fundador de la consultora Multa Paucis y actualmente trabaja para el hedge fund Providentia Capital), y también ha desempeñado cargos en el gobierno de España a nivel de director general y ha sido consejero de empresas públicas, como Renfe y Correos y Telégrafos. No se le puede negar al autor, por tanto, que no conozca de cerca el sistema económico-politico extractivo que hoy disfrutamos. Su programa reformista comparte muchos puntos de vista con los economistas de FEDEA, que propugnan la aproximación de España al capitalismo anglosajón. Las objeciones a su programa pueden ser, en parte, las que se realizan más arriba a las prescripciones de Acemoglu y Robinson.
Por qué fracasan los países: los orígenes del poder, la prosperidad y la riqueza
Editorial Deusto. Barcelona , 2012. 608 páginas (edición Kindle). Traducción de Marta García Madera.
ISBN 978-84-234-1301-0 (epub)
En este libro se expone, quizá de forma demasiado reiterativa, la teoría de Acemoglu y Robinson sobre el progreso social y económico. Puede sintetizarse del modo siguiente:
Las instituciones políticas determinan las instituciones económicas. En la mayoría de países, existen instituciones políticas extractivas dan lugar a instituciones económicas extractivas, por las que una élite que ostenta el poder político captura (roba) las rentas obtenidas en el país. Ejemplos extremos: la mayoría de países de África o las repúblicas de Asia Central. En ocasiones, se dan instituciones políticas inclusivas (aseguramiento de los derechos de propiedad, acceso al poder político no restringido a una élite), que dan lugar a instituciones económicas inclusivas, que aseguran crecimiento económico sostenido mediante la innovación y la destrucción creativa. Ejemplos: el Reino Unido desde la Revolución Gloriosa, Estados Unidos, la República Romana.
La teoría es interesante, aunque no exenta de críticas. No soy yo el más indicado para articularlas, pero ahí van algunas:
China: aparentemente conviven instituciones políticas extractivas con instituciones políticas inclusivas. Según sus autores, este sistema es inestable a largo plazo. Veremos.
La existencia de mecanismos extractivos en sociedades inclusivas. Por ejemplo, el Reino Unido desde Margaret Thatcher. O el mismo Imperio Británico. ¿En qué medida la prosperidad del Reino Unido viene de explotar a sus colonias en los siglos XVIII y XIX?
Las sociedades inclusivas no son proclives a dejar a otras sociedades ser inclusivas. Es el caso de Holanda o Gran Bretaña con sus imperios coloniales (en el libro aparecen ejemplos de estas prácticas). Y no olvidemos que para los autores, el marco para el establecimiento de instituciones económicas inclusivas es el Consenso de Washington.
César Molinas
Qué hacer con España: Del capitalismo castizo a la regeneración de un país
Ediciones Destino. Barcelona, 2013. 304 páginas.
ISBN 978-84-233-4697-4
En Septiembre de 2012, César Molinas publico en EL PAÍS su artículo Una teoría de la clase política española. Este libro es hijo de este artículo, o más bien el artículo es un avance del libro. La tesis del autor es que la legislación electoral española, pensada en la transición para reforzar los partidos políticos, ha dado lugar a una clase política extractiva en España, donde prevalece un capitalismo castizo basado en la connivencia entre la clase política, grandes empresas privatizadas y constructoras y el sistema financiero, controlado en parte por el poder político a través de las cajas de ahorros. Para acabar con este sistema, el autor propone reformas de las instituciones políticas, estableciendo un sistema electoral mayoritario, el desmantelamiento del Estado del Bienestar (para el autor, el sistema político ha de limitarse a dar oportunidades a la población de asegurarse su subsistencia a largo plazo) y un plan Marshall para la investigación y la I+D.
Es difícil no estar de acuerdo en el diagnóstico, pero las soluciones propuestas son cuando menos controvertidas. Tampoco es difícil estar de acuerdo en la importancia de la I+D en el desarrollo económico, pero la cuestión del impacto del sistema electoral en el desarrollo económico es algo más controvertido (véase este post de Politikon, donde se trata el tema de forma menos esquemática). Y si se me permite acudir a la anécdota sobre la cuestión del estado del bienestar, hablen con alguien que viva en un país escandinavo, y luego con alguien que viva en el Reino Unido.
Es interesante cotejar las ideas del libro con el currículum del autor. César Molinas se ha dedicado a la economía financiera (ha trabajado para Merrill Lynch, es socio fundador de la consultora Multa Paucis y actualmente trabaja para el hedge fund Providentia Capital), y también ha desempeñado cargos en el gobierno de España a nivel de director general y ha sido consejero de empresas públicas, como Renfe y Correos y Telégrafos. No se le puede negar al autor, por tanto, que no conozca de cerca el sistema económico-politico extractivo que hoy disfrutamos. Su programa reformista comparte muchos puntos de vista con los economistas de FEDEA, que propugnan la aproximación de España al capitalismo anglosajón. Las objeciones a su programa pueden ser, en parte, las que se realizan más arriba a las prescripciones de Acemoglu y Robinson.
miércoles, 31 de julio de 2013
Inventario Julio 2013
Libros comprados
Félix de Azúa
Contra Jeremías
Miguel Ángel Aguilar
España contra pronóstico
Daron Acemoglu, James A. Robinson
Por qué fracasan los países: los orígenes del poder, la prosperidad y la riqueza
Libros leídos
Básicamente he cerrado la fase Jacinto Antón, y devorado algunos libros de cronistas políticos comprados con el Kindle.
John Vaillant
The Tiger
Sceptre. Great Britain, 2010 (edición Kindle). 333 páginas.
ISBN epub: 978 1 84894 689 7
En diciembre de 1997 se dio un caso de tigre del Amur devorador de hombres en el valle del Bikin, en el Extremo Oriente ruso. Este libro contiene la historia de las muertes causadas por el tigre (cuando te devora un tigre, tus restos caben en una bolsa de mano), y de la caza de éste por el equipo liderado por Yuri Trush. Una estupenda crónica sobre el Extremo Oriente ruso, la evolución de la preocupación ambiental en Rusia después de la Perestroika (más bien la falta de ésta), la vida del hombre en la taiga y la relación entre el hombre y los animales. Una estupenda recomendación de Jacinto Antón (ver más abajo).
Félix de Azúa
Contra Jeremías
Random House Mondadori. Barcelona, 2013 (edición Kindle).
ISBN 978-84-9992-332-1
Alguien definió hace poco los artículos periodísticos de Félix de Azúa como inexactos y divertidos. Véase sino cómo ve la vida en el occidente contemporáneo en su artículo La filosofía en el vertedero:
"Es en verdad chocante que la sociedad más rica, acomodada, lujosa y potente de toda la historia conocida sólo pueda alimentarse de basura (es mejor que no sepamos lo que de verdad comemos), deba vivir acariciando el cáncer en ciudades venenosas (veo a los escolares chupando tubo de escape en la parada del autobús) o matarse en un mundo laboral residual y putrefacto (que da justo para las pastillas y el botellón del sábado)."
Y así con todo.
Miguel Ángel Aguilar
España contra pronóstico
Aguilar, Madrid, 2013 (edición Kindle). 248 páginas.
ISBN ebook: 978-84-03-01342-1
Como sabrán los amantes del género, Miguel Ángel Aguilar es uno de los clásicos de la crónica política española. Está en este negocio desde 1966, y por tanto ha visto de todo, muy especialmente la transición española. Este libro se ha escrito a partir de conversaciones con Paloma Tortajada, lo que permite trasladar al papel la fina ironía del autor, al precio de tener a ratos un redactado algo deslavazado y críptico. Transmite una visión positiva de la Transición española (en esto va contra las corrientes de opinión del momento). De hecho, su receta para el momento actual es recuperar algunos valores políticos de la transición, como la voluntad de llegar a acuerdos.
Jacinto Antón
Héroes, aventureros y cobardes
RBA. Barcelona, 2013. 400 páginas.
ISBN 978-84-90-06503-7
No siempre tenemos lo que nos merecemos. A pesar de la crisis de la prensa escrita, los EREs de EL PAÍS y la incesante estulticia ibérica, podemos seguir disfrutando de Jacinto Antón. Igual que Caimanes, pilotos y otras aventuras extraordinarias, este libro es una recopilación de crónicas aparecidas en el Diario Independiente de la Mañana. Es tan imprescindible, o más, que el primero.
Para seguir disfrutando de las crónicas de Jacinto Antón, basta con clicar el link de arriba...
Félix de Azúa
Contra Jeremías
Miguel Ángel Aguilar
España contra pronóstico
Daron Acemoglu, James A. Robinson
Por qué fracasan los países: los orígenes del poder, la prosperidad y la riqueza
Libros leídos
Básicamente he cerrado la fase Jacinto Antón, y devorado algunos libros de cronistas políticos comprados con el Kindle.
John Vaillant
The Tiger
Sceptre. Great Britain, 2010 (edición Kindle). 333 páginas.
ISBN epub: 978 1 84894 689 7
En diciembre de 1997 se dio un caso de tigre del Amur devorador de hombres en el valle del Bikin, en el Extremo Oriente ruso. Este libro contiene la historia de las muertes causadas por el tigre (cuando te devora un tigre, tus restos caben en una bolsa de mano), y de la caza de éste por el equipo liderado por Yuri Trush. Una estupenda crónica sobre el Extremo Oriente ruso, la evolución de la preocupación ambiental en Rusia después de la Perestroika (más bien la falta de ésta), la vida del hombre en la taiga y la relación entre el hombre y los animales. Una estupenda recomendación de Jacinto Antón (ver más abajo).
Félix de Azúa
Contra Jeremías
Random House Mondadori. Barcelona, 2013 (edición Kindle).
ISBN 978-84-9992-332-1
Alguien definió hace poco los artículos periodísticos de Félix de Azúa como inexactos y divertidos. Véase sino cómo ve la vida en el occidente contemporáneo en su artículo La filosofía en el vertedero:
"Es en verdad chocante que la sociedad más rica, acomodada, lujosa y potente de toda la historia conocida sólo pueda alimentarse de basura (es mejor que no sepamos lo que de verdad comemos), deba vivir acariciando el cáncer en ciudades venenosas (veo a los escolares chupando tubo de escape en la parada del autobús) o matarse en un mundo laboral residual y putrefacto (que da justo para las pastillas y el botellón del sábado)."
Y así con todo.
Miguel Ángel Aguilar
España contra pronóstico
Aguilar, Madrid, 2013 (edición Kindle). 248 páginas.
ISBN ebook: 978-84-03-01342-1
Como sabrán los amantes del género, Miguel Ángel Aguilar es uno de los clásicos de la crónica política española. Está en este negocio desde 1966, y por tanto ha visto de todo, muy especialmente la transición española. Este libro se ha escrito a partir de conversaciones con Paloma Tortajada, lo que permite trasladar al papel la fina ironía del autor, al precio de tener a ratos un redactado algo deslavazado y críptico. Transmite una visión positiva de la Transición española (en esto va contra las corrientes de opinión del momento). De hecho, su receta para el momento actual es recuperar algunos valores políticos de la transición, como la voluntad de llegar a acuerdos.
Jacinto Antón
Héroes, aventureros y cobardes
RBA. Barcelona, 2013. 400 páginas.
ISBN 978-84-90-06503-7
No siempre tenemos lo que nos merecemos. A pesar de la crisis de la prensa escrita, los EREs de EL PAÍS y la incesante estulticia ibérica, podemos seguir disfrutando de Jacinto Antón. Igual que Caimanes, pilotos y otras aventuras extraordinarias, este libro es una recopilación de crónicas aparecidas en el Diario Independiente de la Mañana. Es tan imprescindible, o más, que el primero.
Para seguir disfrutando de las crónicas de Jacinto Antón, basta con clicar el link de arriba...
sábado, 6 de julio de 2013
Inventario Junio 2013
Libros comprados
Rafael Chirbes
Crematorio
Anagrama (versión Kindle)
John Vaillant
The Tiger
Sceptre (versión Kindle)
Libros leídos
Javier Marías
Mala Índole
Alfaguara. Madrid, 2012. Edición Kindle.
ISBN ebook: 978-84-204-0338-0
Recopilación de los cuentos de Javier Marías. Incluye todos los de Mientras ellas duermen y Cuando fui mortal. El que más me ha gustado es Todo mal vuelve, una de las dos apariciones de Aliocha Coll en los cuentos de Javier Marías.
Rafael Chirbes
Crematorio
Anagrama. Barcelona, 2007. Edición Kindle.
ISBN ebook: 978-84-339-3223-5
Más conocido en Alemania que en España, Rafael Chirbes aparece frecuentemente como uno de los mejores escritores españoles vivos. Crematorio es su novela más conocida. Un retrato moral de la España del pelotazo, que tiene en Valencia uno de sus epicentros. Es interesante que la novela apareciera en 2007, un año antes de que la burbuja estallara. Se hizo una serie de televisión basada en la novela, con un casting interesante (Sancho Gracia en el papel del protagonista principal). Al parecer, a la serie se le dio un tratamiento más policial que la novela, por lo que ha de ser bastante diferente del libro.
Rafael Chirbes
Crematorio
Anagrama (versión Kindle)
John Vaillant
The Tiger
Sceptre (versión Kindle)
Libros leídos
Javier Marías
Mala Índole
Alfaguara. Madrid, 2012. Edición Kindle.
ISBN ebook: 978-84-204-0338-0
Recopilación de los cuentos de Javier Marías. Incluye todos los de Mientras ellas duermen y Cuando fui mortal. El que más me ha gustado es Todo mal vuelve, una de las dos apariciones de Aliocha Coll en los cuentos de Javier Marías.
Rafael Chirbes
Crematorio
Anagrama. Barcelona, 2007. Edición Kindle.
ISBN ebook: 978-84-339-3223-5
Más conocido en Alemania que en España, Rafael Chirbes aparece frecuentemente como uno de los mejores escritores españoles vivos. Crematorio es su novela más conocida. Un retrato moral de la España del pelotazo, que tiene en Valencia uno de sus epicentros. Es interesante que la novela apareciera en 2007, un año antes de que la burbuja estallara. Se hizo una serie de televisión basada en la novela, con un casting interesante (Sancho Gracia en el papel del protagonista principal). Al parecer, a la serie se le dio un tratamiento más policial que la novela, por lo que ha de ser bastante diferente del libro.
domingo, 9 de junio de 2013
Expediente Aliocha Coll
Conocí la obra de Aliocha Coll en 1992, leyendo una entusiasta crítica de Atila en un periódico gratuito durante una clase de una asignatura optativa de Robótica. Llegué a comprar el libro, pero no fui capaz de acabarlo. Resultó ser mejor la crítica que el libro, como le pasaba a veces a Oriol Llopis. He recordado esa crítica leyendo Todo mal vuelve, un cuento de Javier Marías recopilado en Mala Índole donde aparece un trasunto de Aliocha Coll. A continuación se reproduce el artículo que el mismo Javier Marías publicó en diciembre de 1990, libre de algunos errores de escaneado. Acaba el post con varios enlaces relacionados con Aliocha Coll.
La muerte de Aliocha Coll
Javier Marías (EL PAÍS, 1/12/1990)
Hacia 1977, cuando yo formaba parte de un comité asesor de las Ediciones Alfaguara, que dirigía arriesgadamente Jaime Salinas, llegaron a su sede cuatro novelas firmadas por Aliocha Coll, de las cuales me tocó llevarme dos a casa para su lectura e informe, Vitam venturi saeculi y, si mal no recuerdo el título, Ofelia, Casandra y Juana de Arco. Se trataba de un tipo de literatura más bien "imposible" y que nunca me había interesado mucho: antes que intentar definirla con alguna aproximación que a Aliocha Coll no le habría gustado (vanguardismo, experimentalismo, joycismo elevado al cubo), prefiero recordar una página de Ofelia en la que a lo largo de sus 30 renglones sólo figuraba, repetida, la palabra "galopando" ("galopando galopando galopando"), o reproducir unas líneas del otro libro, el único que publicó, en 1982: "Desperté y estaba en pleno arenal el alba era del punto en que aún era posible la noche marcha atrás. Recogí mis armas el rocío había puesto huellas en forma de escama al principio creí que rojas de óxido después que azul de yema de huevo y plata". O bien, a modo de ejemplo extremo (ya que el texto se hace cada vez más quebrado a medida que avanza), las frases finales: "...yo es el rey de nosotros que un dios dio el mundo unombre lo nombró y los dos se envidian con el fuego a la zaga como buenos hermanos ver venir hablar veremos hablar hablaremos venir as asedio puespues endíadis puesto a asa as". [sic]
Sí llegué a interesarme por estas obras y luego por conocer a su autor, ello fue debido a que creí percibir en aquella literatura tan aventurada y a veces difícilmente legible un talento verbal y un sentido del ritmo de primer orden. Cuando vino el momento de conocernos, en Barcelona, recuerdo que esperaba encontrarme con un individuo de aspecto montaraz o estrafalario o iconoclasta; apareció, en cambio, un joven perfectamente trajeado e incluso atildado, de excelentes modales, con un rostro anticuado que parecía salido de los años treinta y con unos conocimientos literarios, musicales, pictóricos y filosóficos que para mí habría querido. En contra de lo que ingenuamente había supuesto al leer sus libros, no sólo no era alguien irrespetuoso frente al pasado, sino que se sentía tan vinculado a él que por eso mismo, explicó, había optado por escribir como lo hacía. "En la literatura todavía no ha llegado Mondrian", dijo. En el avión había venido leyendo a Ovidio en latín.
Llegaba de París, donde vivía desde muy joven, aunque había nacido en Madrid, en 1948, y se había criado en Barcelona, de donde era su familia. A partir de entonces nos escribimos con frecuencia y nos vimos en París con la frecuencia menor que mis viajes allí permitían. Era médico, estaba casado con una francesa de origen chino, vivía de unas rentas y se dedicaba exclusivamente a escribir.
Creo no haber conocido a una persona tan atenta y educada, y se me ha quedado grabada su imagen un día de lluvia en que su mujer, Lysiane, quería ir a comprar plantas y flores a un mercado al aire libre. Mientras ella paseaba y miraba, concentrada en las plantas, Aliocha Coll la seguía, un paso detrás y en la mano un paraguas que, para protegerla debidamente del agua, renunciaba a cubrirle a él, empapado e impertérrito como un antiguo mayordomo.
Cuando se acabaron sus rentas empezó a ejercer como médico, pasó ciertos apuros y padeció alguna otra pérdida. Su única otra obra publicada fue una extraordinaria traducción del Teatro de Marlowe, en versos endecasílabos, que hizo para Clásicos Alfaguara. Antes de su edición nos reunimos un día: él me la leía en voz alta mientras yo seguía el original en inglés, y pocas veces he tenido una sensación de tan perfecto acoplamiento entre dos lenguas.
Después de aquellas primeras novelas apenas si leí nada más de cuanto sin cesar escribía: me envió algunos sonetos, fragmentos de su Ensayo sobre el dolor, que, como el resto, jamás fue publicado pese a los intentos de Carmen Balcells, quien además de la agente de tantas figuras célebres, también lo era de este médico casi desconocido.
Su conversación era quebrada y llena de pausas, pero siempre inteligente y apasionada, una de esas personas, cada vez más escasas, que se involucran en cuanto van diciendo.
Seguro de su talento, yo intentaba convencerle de que probara a escribir cosas más "tradicionales", aunque sólo fuera como divertimiento. Conviene puntualizar que para él era "tradicional" casi todo, incluyendo a Juan Benet en nuestra lengua. Tengo entendido que algunos de sus textos más recientes eran por fin así, más "tradicionales". De ellos sólo sé sus títulos: Laocoonte, La ruta de la seda, Atila. También sé que tradujo cuatro obras de Shakespeare y que investigó sobre el dolor consigo mismo.
'Atila'
Hace unos días, estando casualmente en París, me enteré de su muerte, ocurrida el pasado 15 de noviembre. Murió por su propia mano, y al parecer justo antes se hallaba eufórico, pese a que su situación personal no era fácil en los últimos años, circundado por la enfermedad, las de sus pacientes y la de alguien muy próximo. Según me cuentan, acababa de concluir ese título, Atila, que consideraba su última obra. Consideró asimismo que nada le quedaba por hacer y puso fin a su vida, con serenidad, incluso con frialdad, de manera que no pudiera fallar, y los médicos nunca fallan en estos lances.
Resulta extraño que alguien que apenas publicó en vida asociara tanto la vida a lo que escribía. Acabado el papel se acabó la vida. Resulta extraño en alguien que tampoco hizo nunca muchos esfuerzos por publicar las obras que, una tras otra, seguía escribiendo impávido, guardando en un cajón, enseñando parcialmente a un amigo de cuando en cuando.
Su talento verbal, insisto, era formidable. Tenía 42 años. Si publicar esas obras fue difícil en su vida, supongo que no lo será menos porque haya muerto, y quizá por ello haya que esperar aún mucho tiempo para ver cómo había evolucionado ese talento desde Vitam venturi saeculi.
En la dedicatoria que escribió en mi ejemplar dice así: "Para Javier, mi amigo, y mi compañero errante de palabras, de silencios y de siglos". Su verdadero nombre era Javier, así que podría decirle lo mismo sin cambiar una palabra. Por los siglos venideros.
Referencias
A propósito de Aliocha Coll, por Javier Marías
Aliocha Coll, en la línea de sombra, por Patricio Pron
Crítica de Atila, por Rafael Conte
La muerte de Aliocha Coll
Javier Marías (EL PAÍS, 1/12/1990)
Hacia 1977, cuando yo formaba parte de un comité asesor de las Ediciones Alfaguara, que dirigía arriesgadamente Jaime Salinas, llegaron a su sede cuatro novelas firmadas por Aliocha Coll, de las cuales me tocó llevarme dos a casa para su lectura e informe, Vitam venturi saeculi y, si mal no recuerdo el título, Ofelia, Casandra y Juana de Arco. Se trataba de un tipo de literatura más bien "imposible" y que nunca me había interesado mucho: antes que intentar definirla con alguna aproximación que a Aliocha Coll no le habría gustado (vanguardismo, experimentalismo, joycismo elevado al cubo), prefiero recordar una página de Ofelia en la que a lo largo de sus 30 renglones sólo figuraba, repetida, la palabra "galopando" ("galopando galopando galopando"), o reproducir unas líneas del otro libro, el único que publicó, en 1982: "Desperté y estaba en pleno arenal el alba era del punto en que aún era posible la noche marcha atrás. Recogí mis armas el rocío había puesto huellas en forma de escama al principio creí que rojas de óxido después que azul de yema de huevo y plata". O bien, a modo de ejemplo extremo (ya que el texto se hace cada vez más quebrado a medida que avanza), las frases finales: "...yo es el rey de nosotros que un dios dio el mundo unombre lo nombró y los dos se envidian con el fuego a la zaga como buenos hermanos ver venir hablar veremos hablar hablaremos venir as asedio puespues endíadis puesto a asa as". [sic]
Sí llegué a interesarme por estas obras y luego por conocer a su autor, ello fue debido a que creí percibir en aquella literatura tan aventurada y a veces difícilmente legible un talento verbal y un sentido del ritmo de primer orden. Cuando vino el momento de conocernos, en Barcelona, recuerdo que esperaba encontrarme con un individuo de aspecto montaraz o estrafalario o iconoclasta; apareció, en cambio, un joven perfectamente trajeado e incluso atildado, de excelentes modales, con un rostro anticuado que parecía salido de los años treinta y con unos conocimientos literarios, musicales, pictóricos y filosóficos que para mí habría querido. En contra de lo que ingenuamente había supuesto al leer sus libros, no sólo no era alguien irrespetuoso frente al pasado, sino que se sentía tan vinculado a él que por eso mismo, explicó, había optado por escribir como lo hacía. "En la literatura todavía no ha llegado Mondrian", dijo. En el avión había venido leyendo a Ovidio en latín.
Llegaba de París, donde vivía desde muy joven, aunque había nacido en Madrid, en 1948, y se había criado en Barcelona, de donde era su familia. A partir de entonces nos escribimos con frecuencia y nos vimos en París con la frecuencia menor que mis viajes allí permitían. Era médico, estaba casado con una francesa de origen chino, vivía de unas rentas y se dedicaba exclusivamente a escribir.
Creo no haber conocido a una persona tan atenta y educada, y se me ha quedado grabada su imagen un día de lluvia en que su mujer, Lysiane, quería ir a comprar plantas y flores a un mercado al aire libre. Mientras ella paseaba y miraba, concentrada en las plantas, Aliocha Coll la seguía, un paso detrás y en la mano un paraguas que, para protegerla debidamente del agua, renunciaba a cubrirle a él, empapado e impertérrito como un antiguo mayordomo.
Cuando se acabaron sus rentas empezó a ejercer como médico, pasó ciertos apuros y padeció alguna otra pérdida. Su única otra obra publicada fue una extraordinaria traducción del Teatro de Marlowe, en versos endecasílabos, que hizo para Clásicos Alfaguara. Antes de su edición nos reunimos un día: él me la leía en voz alta mientras yo seguía el original en inglés, y pocas veces he tenido una sensación de tan perfecto acoplamiento entre dos lenguas.
Después de aquellas primeras novelas apenas si leí nada más de cuanto sin cesar escribía: me envió algunos sonetos, fragmentos de su Ensayo sobre el dolor, que, como el resto, jamás fue publicado pese a los intentos de Carmen Balcells, quien además de la agente de tantas figuras célebres, también lo era de este médico casi desconocido.
Su conversación era quebrada y llena de pausas, pero siempre inteligente y apasionada, una de esas personas, cada vez más escasas, que se involucran en cuanto van diciendo.
Seguro de su talento, yo intentaba convencerle de que probara a escribir cosas más "tradicionales", aunque sólo fuera como divertimiento. Conviene puntualizar que para él era "tradicional" casi todo, incluyendo a Juan Benet en nuestra lengua. Tengo entendido que algunos de sus textos más recientes eran por fin así, más "tradicionales". De ellos sólo sé sus títulos: Laocoonte, La ruta de la seda, Atila. También sé que tradujo cuatro obras de Shakespeare y que investigó sobre el dolor consigo mismo.
'Atila'
Hace unos días, estando casualmente en París, me enteré de su muerte, ocurrida el pasado 15 de noviembre. Murió por su propia mano, y al parecer justo antes se hallaba eufórico, pese a que su situación personal no era fácil en los últimos años, circundado por la enfermedad, las de sus pacientes y la de alguien muy próximo. Según me cuentan, acababa de concluir ese título, Atila, que consideraba su última obra. Consideró asimismo que nada le quedaba por hacer y puso fin a su vida, con serenidad, incluso con frialdad, de manera que no pudiera fallar, y los médicos nunca fallan en estos lances.
Resulta extraño que alguien que apenas publicó en vida asociara tanto la vida a lo que escribía. Acabado el papel se acabó la vida. Resulta extraño en alguien que tampoco hizo nunca muchos esfuerzos por publicar las obras que, una tras otra, seguía escribiendo impávido, guardando en un cajón, enseñando parcialmente a un amigo de cuando en cuando.
Su talento verbal, insisto, era formidable. Tenía 42 años. Si publicar esas obras fue difícil en su vida, supongo que no lo será menos porque haya muerto, y quizá por ello haya que esperar aún mucho tiempo para ver cómo había evolucionado ese talento desde Vitam venturi saeculi.
En la dedicatoria que escribió en mi ejemplar dice así: "Para Javier, mi amigo, y mi compañero errante de palabras, de silencios y de siglos". Su verdadero nombre era Javier, así que podría decirle lo mismo sin cambiar una palabra. Por los siglos venideros.
Referencias
A propósito de Aliocha Coll, por Javier Marías
Aliocha Coll, en la línea de sombra, por Patricio Pron
Crítica de Atila, por Rafael Conte
sábado, 1 de junio de 2013
Inventario mayo 2013
Libros comprados
Jesús Carrasco
Intemperie
Seix Barral
Slavoj Zizek, León Trotsky
Slavoy Zizek presenta a Trotsky: Terrorismo y comunismo
Akal
Javier Marías
Mala índole
Alfaguara
George Stuart Fullerton
An introduction of Philosophy
Edición de Kindle
Este mes, he comprado todos los libros en edición electrónica.
Libros leídos
Danilo Kiš
Lección de anatomía
Acantilado 262. Barcelona, 2013. 375 páginas.
ISBN 978-84-15689-25-6
Traducción de Luisa Fernanda Garrido y Tihomir Pištelek
Lo que Danilo Kiš tiene que decir sobre las acusaciones de plagio de Un día en la vida de Boris Davídovich. Por el mismo precio, el libro incluye un fisking de dos obras de los escritores que orquestaron la campaña en su contra, hoy ya olvidados.
Anselmo Santos
Stalin el Grande
Edhasa Ensayo Histórico. Barcelona, 2012. 700 páginas.
ISBN 978-84-350-2578-2
Más que una biografía al uso, este libro es una crónica de la época estalinista en la Unión Soviética, que no puede entenderse si no es en relación con la personalidad de su Jefe Supremo. Aunque educado en el ejército franquista, el autor es un gran admirador de Stalin. Desde el punto de vista de la historiografía, se nos presenta un Stalin con gran visión estratégica, en contraposición al Stalin paranoico y miedoso de los historiadores británicos. Se olvidan, sin embargo, algunos detalles de la historia, como las tremendas hambrunas de Ucrania narradas en Vida y destino.
Jesús Carrasco
Intemperie
Seix Barral. Barcelona, 2013. 128 páginas.
ISBN 978-84-322-1529-2 (epub)
Una versión sedienta de La Carretera de Cormac McCarthy con ecos de Delibes (por el uso del lenguaje) y del Buñuel de Las Hurdes, tierra sin pan.
Jesús Carrasco
Intemperie
Seix Barral
Slavoj Zizek, León Trotsky
Slavoy Zizek presenta a Trotsky: Terrorismo y comunismo
Akal
Javier Marías
Mala índole
Alfaguara
George Stuart Fullerton
An introduction of Philosophy
Edición de Kindle
Este mes, he comprado todos los libros en edición electrónica.
Libros leídos
Danilo Kiš
Lección de anatomía
Acantilado 262. Barcelona, 2013. 375 páginas.
ISBN 978-84-15689-25-6
Traducción de Luisa Fernanda Garrido y Tihomir Pištelek
Lo que Danilo Kiš tiene que decir sobre las acusaciones de plagio de Un día en la vida de Boris Davídovich. Por el mismo precio, el libro incluye un fisking de dos obras de los escritores que orquestaron la campaña en su contra, hoy ya olvidados.
Anselmo Santos
Stalin el Grande
Edhasa Ensayo Histórico. Barcelona, 2012. 700 páginas.
ISBN 978-84-350-2578-2
Más que una biografía al uso, este libro es una crónica de la época estalinista en la Unión Soviética, que no puede entenderse si no es en relación con la personalidad de su Jefe Supremo. Aunque educado en el ejército franquista, el autor es un gran admirador de Stalin. Desde el punto de vista de la historiografía, se nos presenta un Stalin con gran visión estratégica, en contraposición al Stalin paranoico y miedoso de los historiadores británicos. Se olvidan, sin embargo, algunos detalles de la historia, como las tremendas hambrunas de Ucrania narradas en Vida y destino.
Jesús Carrasco
Intemperie
Seix Barral. Barcelona, 2013. 128 páginas.
ISBN 978-84-322-1529-2 (epub)
Una versión sedienta de La Carretera de Cormac McCarthy con ecos de Delibes (por el uso del lenguaje) y del Buñuel de Las Hurdes, tierra sin pan.
lunes, 20 de mayo de 2013
El aparejo del burro
Fragmento de las páginas 29-30 de Intemperie, de Jesús Carrasco:
Durante el desayuno asistió, por vez primera, al aparejo del burro. Una liturgia que él mismo habría de reproducir el resto de su vida y que, con el tiempo, pasaría a formar parte de un ritual mayor: el del oficio y el tránsito.
El viejo agarró al burro por la cabezada y tiró de ella hasta que el asno se puso de pie. Sin destrabarlo, colocó sobre su lomo un albardón largo de lona armada. Encima dispuso un ropón de arpillera raída y luego una albarda de centeno cuyo ataharre el viejo pasó por debajo de la cola. Antes de cargar al animal, redistribuyó el relleno de paja, que con el trasiego se había acumulado en las partes bajas del aparejo. Lo aseguró todo con una cincha de esparto gruesa que apretó bajo la panza de la bestia. Encima de la albarda extendió el mandil, lo que hizo al chico recordar el momento de la misa en el que el cura volvía al altar después de haber dado la comunión. Con la ayuda del monaguillo, iba apilando sobre el cáliz el corporal, la patena, el purificador y la llave del sagrario.
Por último, el viejo cruzó sobre el mandil cuatro aguaderas de esparto unidas entre sí, acomodando dos en cada flanco. El burro, que hasta el momento se había mostrado tranquilo, hizo ademán de iniciar la marcha. El viejo le acarició la frente y le metió los dedos por el tupé que asomaba entre las orejas y el asno volvió a la calma.
Definiciones tomadas del DRAE:
cabezada
6. f. Correaje que ciñe y sujeta la cabeza de una caballería, al que está unido el ramal.
albarda [~ albardón].
1. f. Pieza principal del aparejo de las caballerías de carga, que se compone de dos a manera de almohadas rellenas, generalmente de paja y unidas por la parte que cae sobre el lomo del animal.
arpillera
1. f. Tejido por lo común de estopa muy basta, con que se cubren determinadas cosas para defenderlas del polvo y del agua.
ataharre
1. m. Banda de cuero, cáñamo o esparto que, sujeta por sus puntas o cabos a los bordes laterales y posteriores de la silla, albarda o albardón, rodea los ijares y las ancas de la caballería y sirve para impedir que la montura o el aparejo se corran hacia adelante.
cincha
1. f. Faja de cáñamo, lana, cerda, cuero o esparto, con que se asegura la silla o albarda sobre la cabalgadura, ciñéndola ya por detrás de los codillos o ya por debajo de la barriga y apretándola con una o más hebillas.
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